El uso del Suelo Urbano Consolidado

por Antonio

Esta semana he realizado un arduo trabajo de documentación para abordar una reclamación típica en el perímetro del mallado urbano. Los PGMO, sobre todo los elaborados en la ultima dedada, se realizaron de forma global sin entrar en la problemática de cada área que se transformaba, por falta del adecuado tiempo para su estudio.

Esta situación se creo por la nula voluntad política que durante años retraso la modificación de los PGMO existentes. Hay que reconocer que de forma habitual en las consideraciones de estos instrumentos de planeamiento, se establecía una duración habitual media de 20 años, lo que con el desarrollo experimentado durante los precedentes años 80, esta dinámica quedaba obsoleta. Esto no impidió que se dilatara el proceso de elaboración de los nuevos PGMO en la mayoría de los municipios que poseían ya un Plan propio.

Este instrumento, como se ha demostrado en los altísimos casos de corrupción aparecidos en la geografía española, son de una gran sensibilidad, ya que afectan a un derecho básico en la legislación civil, y constituye un pilar básico de la sociedad; estoy hablando como no, del Derecho de Propiedad.

En el caso que me ha ocupado es semana, se suscitaba el caso de diferencia entre lo que el planeamiento define y lo que la Ley del Suelo del 2007 entiende que se trata. Así  tal y como se recoge por varios autores, esto crea un problemas añadido, y es ¿Por qué se habla de Suelo Urbano Consolidado cuando aun no es un Solar? y ahí entramos en la obra necesaria para que el suelo del que estemos tratando, se transforme en solar.

Las ultimas legislación y con ellas los PGMO, establecen actuaciones sistemáticas y asistemáticas, es decir, actuaciones integrales y aisladas, para realizar este desarrollo o transformación de suelo. Y esto es lo sorprendente, que el propio equipo redactor de la norma, contemple este tipo de actuaciones y sin embargo no sea capaz de pasar de la redacción de la norma en un despacho a visualizar la realidad sobre el terreno, clasificando o categorizando arbitrariamente el suelo y con ello creando situaciones con solución complicada, por no decir imposible.

Estos problemas se acentúan en el perimetro del mallado urbano, donde nos encontramos con zonas donde con una simple actuación aislada se completa la transformación del suelo, y otras, donde la cantidad de obra necesaria y las cargas o afecciones preexistentes, impide un desarrollo equitativo que obliga a realizar actuaciones integrales.

En el caso que me ocupa, surge este problema, que por un lado el PGMO considera este suelo un Suelo Urbano Consolidado pero la realidad es que es necesaria una Actuación Integral que hubiera hecho preferible la categorización del mismo como No Consolidado,  o en un extremo mas conservador, haberlo clasificado como Urbanizable.  Pero ¿Que pasa con los vecinos colindantes que no tienen estas cargas? A ellos el mismo PGMO ya les concede el derecho de edificar con una mera actuación aislada.

Ahora nos toca a los demás arreglar lo que no se ha hecho en tiempo y forma.

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